10 Feb Materiales en implantes dentales: Titanio vs. Zirconio
Titanio y zirconio: dos opciones clínicas válidas

Lo primero que quiero dejar claro es esto: tanto el titanio como el zirconio se utilizan en implantología porque pueden ofrecer resultados clínicamente válidos. La decisión no debería basarse en mensajes simplificados (“el metal es malo” o “lo blanco siempre es mejor”), sino en variables reales: biotipo de encía, zona (delante o detrás), exigencia estética, carga masticatoria, hábitos como el bruxismo y, muy importante, la planificación y ejecución del caso.
Qué significa “comparar materiales” en implantología
En la práctica, la comparación “titanio vs zirconio” puede referirse a dos niveles:
Material del implante, es decir, la pieza que se coloca en el hueso y actúa como raíz.
Material del pilar (aditamento), que es el componente intermedio que conecta el implante con la corona y que condiciona mucho la estética del cuello del diente, sobre todo en encías finas.
Por eso, cuando hablamos de implantes de zirconio o implantes de titanio, conviene preguntar siempre: “¿hablamos del implante, del pilar, o de ambos?” En muchos tratamientos, la solución óptima no es “todo de un material”, sino una combinación inteligente.
En que afecta a tu implante dental los materiales
Un implante dental es el tratamiento que utilizamos para reponer un diente perdido sustituyendo su “raíz” y su parte visible. En Artdenta lo explicamos de forma muy clara: un implante completo está formado por el implante (la parte que se coloca en el maxilar) y la corona (la parte que reproduce la forma del diente).
Cuando hablamos de materiales (por ejemplo, titanio vs zirconio), lo importante no es el nombre del material, sino en qué componente se usa y qué función cumple ese componente: no es lo mismo el material de lo que va “dentro del hueso” que el material de la pieza que queda “en el cuello del diente”, en contacto con la encía.
Implante: la parte que va al hueso
Esta es la pieza que actúa como raíz artificial. Aquí el material influye sobre todo en dos funciones: que el implante sea biocompatible y que pueda integrarse con el hueso de forma estable para soportar la mordida. Por eso, cuando comparamos implantes de titanio vs implantes de zirconio (material del implante), estamos hablando principalmente de estabilidad a largo plazo y de comportamiento bajo carga.
Pilar o aditamento: la pieza intermedia
El pilar conecta el implante con la corona y “define” cómo nace el diente desde la encía. Aquí el material afecta especialmente a la estética del cuello y al aspecto de la encía, sobre todo en pacientes con encía fina o en dientes anteriores. Por eso, muchas veces la comparativa de materiales no se decide solo en el implante, sino en el material del pilar que queda más cerca de la zona visible; de hecho, la evidencia resumida en ensayos clínicos aleatorizados indica que, a nivel biológico, los pilares transmucosos de titanio y zirconio muestran resultados comparables (por ejemplo, en pérdida ósea marginal y profundidad de sondaje) en seguimientos de 1 a 5 años, como recoge la revisión sistemática y meta-análisis “The effect of different abutment materials on peri-implant tissues—A systematic review and meta-analysis” — I. Laleman.
Zona crítica: cuello del implante, encía y perfil de emergencia
La parte más “delicada” estéticamente es la transición entre corona y encía (el cuello) y la forma en la que el diente emerge: el perfil de emergencia. En esta zona, el material puede influir en cómo se percibe el resultado (por ejemplo, en encías finas), pero su función real es ayudar a que el conjunto quede armónico y natural. Aun así, el material por sí solo no lo consigue: la clave es una planificación precisa y un diseño protésico adecuado al caso.
Material del implante: Titanio
El titanio es el material más clásico en implantología moderna. De hecho, en nuestra propia explicación al paciente lo mencionamos de forma explícita: el implante se describe como un tornillo de titanio que se coloca en el maxilar y actúa como la raíz del diente perdido.
Qué tipo de material es el titanio
Cuando hablamos de titanio en odontología no lo hacemos por moda, sino por su comportamiento en el organismo. En implantología, nos interesa que el material sea biocompatible y que permita una unión estable entre el hueso y el implante a largo plazo. En consulta, lo traduzco así: buscamos que el implante “se quede” como una raíz estable para poder colocar encima una corona funcional y estética.
Biocompatibilidad y predictibilidad clínica
Para un paciente, “predictibilidad” significa algo muy práctico: que exista una experiencia clínica amplia y que el material se comporte de forma fiable en la gran mayoría de casos bien indicados. En implantología, eso nos permite planificar con más seguridad tanto en zonas posteriores (molares) como en rehabilitaciones más complejas.
Resistencia y estabilidad en diferentes situaciones de carga
La boca es un entorno exigente: masticamos, apretamos, a veces rechinamos (bruxismo), y todo eso genera cargas repetidas. En ese contexto, el titanio se ha utilizado de forma extensa porque ofrece un comportamiento mecánico útil para soportar fuerzas. Esto no significa que “nunca falle”, sino que, bien planificado, es una opción robusta para muchas situaciones clínicas.
Versatilidad protésica: opciones de pilares y soluciones
En la práctica diaria, un punto a favor del titanio es la flexibilidad: existen múltiples opciones de pilares y configuraciones protésicas que permiten adaptar el caso a la anatomía y a la estética. Para el paciente, esto se traduce en capacidad de personalización del plan.
Punto sensible del titanio: el color y la estética en encía fina
La principal “debilidad estética” del titanio no tiene que ver con su calidad, sino con el color. En pacientes con encía muy fina o con riesgo de retracción, un componente metálico puede, en algunos casos, influir en el aspecto del cuello del diente (por ejemplo, dando una tonalidad más grisácea). No es algo que ocurra siempre, pero sí es un criterio real cuando buscamos estética máxima.
Cómo lo gestionamos clínicamente: pilar estético y planificación de tejidos
Cuando el caso es estético, la estrategia suele pasar por decidir con precisión el material del pilar y el diseño del perfil de emergencia. Es decir, un paciente puede beneficiarse de un implante de titanio (en hueso) y un pilar más estético si el biotipo de encía lo aconseja. Esta forma de pensar “por componentes” es clave para no caer en elecciones simplistas; de hecho, este enfoque por “sistema completo” (material + diseño + manejo de tejidos) encaja con los consensos clínicos que consideran el zirconio una alternativa posible al titanio en indicaciones seleccionadas, pero subrayan la necesidad de una buena selección del caso y de una planificación cuidadosa, como se resume en “ITI Consensus Report Group 3: Influence of material- and anti-resorptive drug-related factors on clinical and biological outcomes and complications in implant dentistry” — International Team for Implantology (ITI).
Material del implante: Zirconio
El zirconio (también llamado óxido de zirconio) es una cerámica técnica que se ha incorporado a la implantología como alternativa en determinados casos, especialmente cuando se prioriza la estética o cuando el paciente busca una solución metal-free.
Qué tipo de material es el zirconio
Para entenderlo sin tecnicismos innecesarios: el zirconio no es “porcelana” en el sentido doméstico, sino un material cerámico diseñado para soportar cargas y usarse en el cuerpo en contextos médicos. En odontología lo usamos sobre todo por su color claro y por su interés estético en determinados escenarios.
Estética: por qué el zirconio puede ayudar en zona anterior y encía fina
En la zona anterior (los dientes que se ven al sonreír), el objetivo no es solo “tener un diente”, sino que el conjunto encía-diente parezca natural. El zirconio, por su color, puede ser una ayuda cuando existe un biotipo de encía fino y queremos minimizar el riesgo de que el cuello del diente adquiera una tonalidad menos estética.
Biocompatibilidad y comportamiento de tejidos blandos
Cuando hablamos de biocompatibilidad en la zona de encía, lo que perseguimos es un entorno estable: encía con buen contorno, sin inflamación persistente, y con un sellado que proteja el hueso. El material puede influir, pero no es el único factor: el ajuste del componente y el diseño protésico son determinantes.
Preferencia “implante sin metal”: cómo la integramos en una decisión médica
Algunos pacientes llegan buscando directamente implantes de zirconio porque quieren evitar metales. Mi enfoque aquí es siempre el mismo: escuchar la preferencia, explicarla con rigor y valorar si esa opción encaja en tu caso. La medicina no va de imponer, pero tampoco de prometer: se trata de elegir lo más indicado según tus tejidos, tu mordida y tus objetivos.
Punto sensible del zirconio (sin denostar): selección de caso y precisión
La implantología con zirconio exige una planificación muy cuidadosa. Según el sistema y el diseño, puede haber menos margen para ciertas adaptaciones protésicas. Esto no lo convierte en “peor”, pero sí significa que no siempre es la primera opción en todos los escenarios, especialmente si hay cargas muy elevadas o hábitos como el bruxismo no controlado; este enfoque de “indicación seleccionada” es coherente con la literatura que compara zirconio y titanio en términos de supervivencia y éxito clínico, como recoge el trabajo “Survival and success of zirconia compared with titanium implants: a systematic review and meta-analysis” — N. Padhye.
Comparativa directa Titanio vs Zirconio
| Criterio de comparación | Implantes de titanio | Implantes de zirconio | Cómo lo decidimos en Artdenta |
|---|---|---|---|
Estética (cuello del diente y encía) |
En muchos casos la estética depende más del pilar y del perfil de emergencia que del material del implante. En encía fina, el color puede requerir una estrategia estética adicional. | Su color claro puede favorecer la estética en casos seleccionados, especialmente en zona anterior y biotipo fino, donde el cuello es crítico. | Valoramos biotipo de encía, línea de sonrisa y la zona (anterior/posterior). Si la estética es prioritaria, solemos decidir por componentes (implante y, sobre todo, pilar). |
Encía y estabilidad de tejidos blandos |
Opción ampliamente utilizada con resultados predecibles. La estabilidad de encía depende de ajuste, diseño y control de inflamación, más que del material aislado. | En casos seleccionados puede ser una alternativa interesante cuando buscamos optimizar el entorno del cuello, siempre con planificación precisa. | Nuestro objetivo es un contorno de encía estable y un resultado natural. Si hay encía fina o alta exigencia estética, aumentamos el peso del criterio “tejidos blandos”. |
Resistencia y cargas (zona posterior) |
Suele ser una opción muy habitual cuando priorizamos función y carga (molares/premolares), por su comportamiento global y su uso clínico extendido. | Puede ser una alternativa en casos concretos, pero requiere una selección de caso especialmente cuidadosa cuando las cargas son altas. | Analizamos la zona, el tipo de mordida y el riesgo de sobrecarga. En posteriores, solemos priorizar la solución que nos dé mayor seguridad biomecánica. |
Bruxismo / apretamiento |
La elección se apoya en diseño y control de cargas. En pacientes bruxistas, suele ser clave contar con una solución robusta y con margen de ajuste protésico. | Puede contemplarse en casos seleccionados, pero el bruxismo obliga a extremar la planificación y la estrategia protésica para minimizar riesgos. | Si hay bruxismo, no decidimos solo por material: definimos un plan que priorice seguridad y estabilidad a largo plazo, y explicamos el porqué. |
Osteointegración (integración con el hueso) |
En Artdenta lo describimos como el implante que se coloca en el maxilar y funciona como raíz. Es una solución ampliamente usada para lograr estabilidad y soporte de la corona. | Alternativa disponible en implantología moderna. El éxito depende de una buena indicación y del sistema utilizado, además del material. | Explicamos al paciente que el implante debe actuar como “raíz” estable. Consideramos que no es solo el material: el diseño/superficie y el caso clínico son determinantes. |
Preferencia “metal-free” |
Puede ser perfectamente válido si el paciente no busca evitar metales y el caso se beneficia de una solución estándar y versátil. | Puede encajar bien si el paciente quiere una opción sin metal y, además, el caso lo permite (zona, encía, cargas). | Integramos la preferencia del paciente, pero la decisión final es médica: debe encajar con la anatomía, la mordida y el objetivo estético/funcional. |
Soluciones combinadas (lo más frecuente) |
Muy habitual: implante de titanio en hueso + elección de pilar según estética/encía. | Muy habitual en estética: combinar componentes para optimizar el cuello y la encía cuando es el punto crítico. | No lo planteamos como “o titanio o zirconio” sino como “qué material conviene en cada componente” para equilibrar función y estética. |
Tipos reales de soluciones por material
Una de las confusiones más comunes en SEO y en redes es pensar que todo el tratamiento se reduce a elegir “implante de titanio” o “implante de zirconio”. En realidad, en implantología moderna solemos tomar decisiones por componentes.
Implante de titanio con pilar de titanio
Suele ser una opción lógica cuando la zona no es altamente estética (por ejemplo, posteriores) o cuando buscamos una solución muy versátil y robusta. La indicación concreta depende de tu anatomía y de tu mordida.
Implante de titanio con pilar de zirconio
Esta combinación es frecuente cuando el objetivo estético es alto, especialmente en zona anterior, y queremos que el cuello del diente y la encía se vean lo más natural posible, sin renunciar a la predictibilidad del implante de titanio en hueso.
Implante de zirconio
En algunos casos se valora un implante de zirconio como solución “metal-free”. Aquí la clave es la selección del caso: no se trata de “ponerlo siempre”, sino de indicar correctamente y planificar con precisión.
Concepto una pieza vs dos piezas
En términos simples, algunos sistemas pueden integrar implante y pilar en un único bloque (una pieza) o permitir componentes separados (dos piezas). Esto condiciona el margen de adaptación protésica. No es “mejor/peor”, es “más o menos flexible” según la necesidad del caso.
Por qué muchas decisiones son combinadas y no “titanio o zirconio”
La razón es clínica: podemos buscar resistencia donde hace falta (zona posterior) y estética donde es crítica (zona anterior), eligiendo materiales distintos en diferentes componentes. Esta visión evita decisiones extremas y suele dar resultados más equilibrados.
Materiales en Implantes Dentales: Titanio vs. Zirconio
Materiales en Implantes Dentales: Titanio vs. Zirconio
El material influye sobre todo en el “cuello” del implante: cómo se comporta la encía frente a placa e inflamación y qué estabilidad periodontal podemos mantener a largo plazo con un buen diseño e higiene.
Encía fina y sonrisa visible
Cuando el cuello se ve, el material pesa más.
En zona anterior con encía fina, la discusión “titanio vs zirconio” cobra sentido porque el resultado depende de cómo se integra el cuello con la encía. Si el margen gingival es delicado, cualquier inflamación por placa puede traducirse en cambios visibles.
Qué hacer: pedir que el plan se centre en el pilar y el perfil de emergencia (la forma en la que “sale” el diente), y mantener una higiene muy fina en el cuello: si la encía está estable y sin sangrado, la estética se sostiene mejor en el tiempo.
Molares: carga alta y función
Aquí manda la mordida, no la estética.
En zonas posteriores el objetivo es una mordida estable y resistente. Si el conjunto no tolera bien la carga, puede haber micro-movimientos y, con ellos, más dificultad para mantener la encía tranquila frente a placa e inflamación.
Qué hacer: priorizar una solución que ofrezca robustez y versatilidad protésica para ajustar bien la mordida. Y como paciente, vigilar signos de inflamación (sangrado al cepillar) porque, aunque no se vea, el cuello sigue siendo la zona más sensible a la placa.
bruxismo y sobrecargas
El riesgo real es la fuerza repetida.
Si aprietas o rechinas, no existe un “material milagro”. Lo determinante es el diseño del conjunto y cómo se controlan las sobrecargas, porque una mordida descompensada puede irritar el cuello del implante y dificultar que la encía se mantenga estable.
Qué hacer: pedir una valoración funcional (mordida y hábitos) y aceptar medidas de protección si se indican. En casa, la pauta útil es simple: mantener el cuello sin placa y acudir a revisiones si notas sangrado, porque la inflamación repetida empeora el pronóstico independientemente del material.
Riesgo de retracción del cuello
Planificar hoy para que se vea bien mañana.
Si anticipamos que el cuello será crítico (por biotipo, sonrisa o antecedentes), el material del pilar y la planificación de tejidos ganan importancia. La retracción no depende solo del material, pero la inflamación por placa y el diseño difícil de limpiar la favorecen.
Qué hacer: elegir un diseño que facilite la limpieza y centrarse en estabilidad periodontal: encía sin sangrado, revisiones y control de placa. En estos casos, valorar zirconio como componente estético puede ser razonable si el caso lo permite.
La decisión “material + diseño + limpieza”
La encía estable es el verdadero objetivo.
La elección entre titanio y zirconio tiene sentido cuando se traduce en un plan concreto para mantener poca placa, mínima inflamación y una encía estable en el cuello del implante. El material puede ayudar, pero no compensa un diseño difícil de limpiar o una mordida sobrecargada.
Qué hacer: pedir que te expliquen qué componente se elige (implante o pilar) y por qué, cómo se va a controlar la mordida y qué pautas sencillas de higiene debes seguir en el cuello desde el principio. Si el cuello está sano (sin sangrado), el pronóstico y la estética suelen acompañar.
Limitaciones: cuándo no es la mejor elección
Situaciones donde el zirconio puede no ser la primera opción
Cuando hablamos de implantes de zirconio (o de componentes en zirconio), el punto clave no es “si es bueno o malo”, sino si el caso necesita un enfoque con máximo margen de adaptación y control de cargas.
En escenarios de cargas muy elevadas (por ejemplo, zonas posteriores con mucha fuerza masticatoria, pacientes con apretamiento o bruxismo marcado, o situaciones donde la mordida genera tensiones repetidas), solemos ser más prudentes. No porque el zirconio “no sirva”, sino porque en estos contextos la prioridad absoluta es la seguridad biomecánica del conjunto implante–pilar–corona.
Además, hay casos en los que necesitamos una flexibilidad protésica máxima: poder ajustar con precisión la angulación, el diseño del pilar o la forma de resolver el perfil de emergencia para que el resultado sea estable y limpio. Si el sistema elegido ofrece menos margen de adaptación (según el diseño concreto), puede ser más sensato optar por una solución que facilite esos ajustes finos. Esto no “descarta” el zirconio, pero sí obliga a plantear la pregunta correcta: ¿este caso se beneficia más de estética potencial o de versatilidad técnica? De hecho, la literatura reciente subraya que, aunque los resultados a 5 años pueden ser prometedores en determinados diseños (por ejemplo, algunos implantes de zirconio de una pieza), la evidencia sigue siendo limitada y pide más estudios comparativos de alta calidad entre diseños (una pieza vs dos piezas, diámetros, longitudes y superficies), como expone la revisión sistemática “Zirconia dental implants; the relationship between design and clinical outcome: A systematic review” — Abdulaziz Gulab.
Situaciones donde el titanio puede requerir una estrategia estética adicional
En encía fina, en pacientes con línea de sonrisa alta o en rehabilitaciones de zona anterior donde el cuello del diente queda muy expuesto, el titanio puede requerir una planificación estética más detallada. Esto no significa que el titanio sea “menos estético” en general; significa que, en ciertos biotipos, el resultado visual depende muchísimo de cómo resolvemos la zona de transición encía–diente.
En estos casos, la estrategia suele centrarse en componentes y diseño: elegir cuidadosamente el material del pilar (porque es lo más cercano a la encía), definir un perfil de emergencia que cree un contorno natural y estable, y planificar pensando en la estética a medio y largo plazo (por ejemplo, si existiera riesgo de retracción). Es una forma de adaptar el plan a un objetivo: máxima naturalidad del cuello, sin renunciar a una solución funcional y estable.
Mensaje clave: la indicación depende de material + diseño + planificación
La frase que más repito en consulta es: “No elegimos un material, elegimos una solución completa”. En implantología, el éxito real no lo determina una etiqueta (“titanio” o “zirconio”), sino el encaje entre biología (cómo son tu hueso y tu encía), mecánica (cómo muerdes y qué cargas soportará) y estética (qué se ve al sonreír y qué nivel de naturalidad buscas).
Por eso, cuando valoramos “limitaciones”, no lo hacemos para desaconsejar, sino para proteger el pronóstico: hay casos donde priorizamos robustez y versatilidad, y otros donde priorizamos naturalidad en el cuello y la encía. El material es importante, pero solo cobra sentido cuando está integrado en una planificación coherente con tu situación clínica.
Preguntas frecuentes sobre implantes de titanio vs implantes de zirconio
¿Cuál es más estético: titanio o zirconio?
La estética no depende solo del “implante” como tornillo, sino de lo que ocurre en el cuello del diente y su relación con la encía. En la práctica, la diferencia estética más relevante suele aparecer cuando se cumplen dos condiciones: zona anterior (incisivos/caninos) y encía fina o línea de sonrisa alta.
En esos casos, el zirconio puede aportar una ventaja por su color claro (sobre todo si se utiliza en el pilar), porque ayuda a que la transición encía–diente se vea más natural. En cambio, en zona posterior o con encía gruesa, el impacto estético del material suele ser mínimo y la elección se guía más por la función y la biomecánica.
¿Cuál es más resistente?
“Resistencia” en implantología significa que el conjunto implante–pilar–corona tolere bien las fuerzas repetidas de masticación durante años. Por eso, esta pregunta no se responde solo con “titanio” o “zirconio”, sino con el contexto: ¿en qué diente va?, ¿qué fuerza muerdes?, ¿hay bruxismo?, ¿cómo es tu mordida?
En la práctica clínica, cuando el implante va a soportar cargas altas (molares, mordidas potentes, etc.), solemos priorizar soluciones con máxima seguridad biomecánica y margen de adaptación. En zonas de menor carga pero máxima exigencia estética, puede tener más peso la naturalidad del cuello y de la encía que la resistencia “bruta”.
¿Cuál es mejor si aprieto los dientes (bruxismo)?
Si hay bruxismo o hábito de apretar, lo más importante es entender que el riesgo no depende solo del material: depende de la sobrecarga acumulada sobre el implante y sus componentes. En estos casos, el criterio principal es diseñar el tratamiento para que sea tolerante a la carga: distribución correcta de fuerzas, elección de componentes, ajuste de la mordida y, en muchos pacientes, uso de una férula de descarga.
Por eso, en pacientes bruxistas solemos ser especialmente prudentes con cualquier opción que deje poco margen de adaptación protésica. La pregunta correcta no es “¿qué material aguanta más?”, sino “¿qué diseño de solución reduce mejor el riesgo de sobrecarga en mi caso?”.
¿Se puede notar el titanio con el tiempo?
Se puede notar sobre todo en términos estéticos, y solo en determinados pacientes. El escenario típico es: encía fina + zona anterior + aparición de retracción con el tiempo. Si parte del componente queda más cercano a la encía visible, el color puede influir en la percepción del cuello del diente.
Por eso, cuando la estética es crítica, solemos planificar pensando en el “cuello” desde el primer momento: elección del material del pilar, diseño del perfil de emergencia y control de factores que pueden favorecer inflamación y cambios de encía. La clave es anticipar escenarios, no improvisar cuando ya se ven.
Si quiero “sin metal”, ¿zirconio es siempre la mejor opción?
No siempre. “Sin metal” es una preferencia válida, pero debe encajar con tu caso: zona, biotipo de encía, cargas, hábitos y el tipo de solución que necesitamos construir. Hay pacientes para los que el enfoque metal-free puede ser compatible con sus objetivos y otros en los que priorizamos seguridad biomecánica o versatilidad del diseño.
Mi recomendación es que, si tu motivación es “quiero evitar metal”, lo hables abiertamente en consulta y pidas que te expliquen dos cosas: qué opción es la más indicada para tu caso y qué compromisos (si los hay) implicaría escoger una alternativa metal-free en tu situación concreta.
¿Se pueden combinar titanio y zirconio en el mismo tratamiento?
Sí, y de hecho es una de las decisiones más frecuentes cuando buscamos equilibrar función y estética. La combinación típica es: implante (en hueso) de un material y pilar (en el cuello, cerca de la encía) de otro, seleccionando cada componente por la función que debe cumplir.
Esta forma de trabajar evita el enfoque “todo o nada” y permite adaptar el tratamiento: robustez donde hay carga y naturalidad donde se ve. En estética anterior, esta estrategia puede marcar una diferencia visible sin comprometer la estabilidad del conjunto.
¿De qué depende que mi dentista me recomiende uno u otro?
De criterios clínicos concretos. Los tres más determinantes suelen ser: 1) encía (biotipo fino/grueso y estabilidad), 2) zona (anterior estética vs posterior de carga) y 3) biomecánica (cómo muerdes y si existe bruxismo). A partir de ahí se decide si el caso pide priorizar estética del cuello, resistencia, o una combinación.
Y un matiz importante: la recomendación no debería basarse en “lo último” o en preferencias generales, sino en qué solución ofrece mejor pronóstico para tu boca. En Artdenta, además, explicamos al paciente el porqué desde una idea muy simple: cada pieza dental tiene función, y reponerla con un implante busca recuperar esa función con estabilidad y naturalidad.
Si estás valorando un tratamiento de implantología, mi consejo es que no te quedes solo con la etiqueta “implantes de titanio” o “implantes de zirconio”. Pide que te expliquen la indicación para tu caso, qué componente se propone en cada zona y por qué. En Artdenta trabajamos para que el paciente entienda el plan, se sienta seguro y recupere función y estética con una experiencia cómoda.
Puedes ampliar información en nuestra sección de implantes dentales en Valencia o contactar con nosotros para una valoración personalizada en Benimaclet:
Clínica Dental Artdenta — Avda. Primado Reig nº 137, 46020 Valencia. Tel: 963 693 329 / 671 962 101. Email: info@artdenta.es. Horario: L-J 9:30–13:30 y 16:00–20:00; V 9:30–16:30.
Nota médica: este contenido es informativo y no sustituye una valoración clínica individual. Para decidir el material y el diseño más adecuados en tu caso, es imprescindible una exploración y planificación por un profesional.
