El Ratoncito Pérez

Doctor José Ramón Cardera
Especialista en Cirugía y Rehabilitación Oral. Licenciado en Odontología por Universidad Alfonso XX el Sabio. Master en Odontología Hospitalaria Master en Ortodoncia Clínica. master en Implantología y Rehabilitación Oral Master en Cirugía Oral, Implantes y Periodoncia
Doctor José Ramón Cardera

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El ratoncito Pérez es un ratoncito que se encarga de recoger durante las noches los dientes de leche que se caen en los Ratón Perezniños pequeños. Aparentemente es una tradición que tiene sus orígenes en Estados Unidos, con la finalidad de estimular a los niños con la perdida de sus pequeños dientes. Se les dice que deben dejarlos debajo de sus almohadas, y una vez que estén durmiendo, el ratoncito pasará a buscarlos para ser llevados a su laboratorio y desde allí, serán entregados o asignados a ratoncitos más viejos que hayan perdido sus dientes. En otros casos se habla de que el ratoncito Pérez busca éstos dientes para fabricar tazas, otros dicen que para construir palacios, de manera tal que por cada diente que se lleva el ratoncito Pérez, deja una cantidad de dinero que incluso se dice que tienen un costo diferente según el tamaño del diente.

¿Cómo fomentar buenos hábitos de higiene y relacionarlos con el ratoncito Pérez?

Cepillado dental niñoSe pueden crear ideas que permitan estimular a los niños a mantener adecuados hábitos de higiene, como por ejemplo, hablándoles desde etapas tempranas del ratoncito Pérez, resaltando a su vez, que los dientes bien cepillados y limpios, serán aquellos que se llevará el ratoncito y dejarán una mayor recompensa. Se pueden crear cartas con la firma del ratoncito en donde se aconseje al niño sobre la salud bucal, el cepillado constante de los dientes y el consumo moderado de dulces.

¿Es recomendable que la recompensa sea solo de dinero?

Generalmente se ha hecho tradición que la recompensa sea en dinero, en promedio entre 1,5 a 2,5 $ por pieza dental, sin embargo queda a juicio de cada padre, establecer si la recompensa será con dinero o con otro tipo de obsequios. Lo importante es aprovechar la oportunidad para crear adecuados hábitos de higiene bucal y apoyar a los niños en este paso tan importante de sus vidas, así como vivir con gran ilusión la visita del pequeño ratón.

¿Qué hacer en casos especiales de la pérdida de un diente de leche?

Ciertas circunstancias pueden darse en torno a la caída de un diente, como por ejemplo cuando es necesaria la intervención de un Odontólogo y niñosodontólogo y amerite cuidados especiales el niño; cuando ocurre accidentalmente y se pierde la pieza dental; cuando el niño pierde el diente por alguna otra razón. De cualquier forma, en estos casos se puede recurrir a realizar una carta al ratoncito Pérez explicando los motivos, y así, el niño desarrolla la capacidad de responsabilizarse por sus actos, incluso cuando no fueron su responsabilidad directa, y de ésta forma llenarse de mayor ilusión ante la sorpresiva visita del ratoncito Pérez o a la espera de una respuesta a través de una carta.

Realmente lo importante es hacer de ésta, una experiencia inolvidable que deje una huella en el niño y que marque la pauta para el inicio de una serie de visitas del ratoncito. Puede considerar además de dejar dinero bajo su almohada, plantear la posibilidad de dejar algún pequeño obsequio, un refrigerio, algún cupón para visitar un parque, el cine, el zoológico, e incluso, un libro.

¿Y cómo es la historia del Ratoncito Pérez?

Cuenta la leyenda que el ratoncito Pérez cuando era joven, vivía en un edificio en compañía de sus padres, abuelos y hermanos. Un Pérez Ratoncitobuen día descubrió una clínica dental justo encima de su apartamento y le llamo la atención todo lo que los odontólogos hacían, en especial, la colocación de dientes nuevos a los ancianos que perdían sus piezas dentales. Tanto miraba que finalmente aprendió muchas cosas, como por ejemplo una buena higiene bucal y dental, pero se sorprendió mucho por la falta de dientes de los más ancianos, así que pensó que ya que los niños perdían sus dientes, ¿Por qué no comprárselos a los niños y colocárselos a los ancianos? De esta forma se inicia la leyenda que a lo largo de tantos años aún se mantiene vigente entre nuestros pequeños.

 

 

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